Premio Nobel de Química 1931 a Friedrich Bergius

Friedrich Bergius

(Goldschmieden, 1884 - Buenos Aires, 1949) Químico e industrial alemán. Hijo de un manufacturador químico, estudió con Nerst y Haber. Ejerció la enseñanza durante cinco años, pasando, posteriormente, a trabajar para la industria química desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. 
 

En 1921 realizó el craqueo de los petróleos en hidrógeno, y creó la síntesis de los carburantes por hidrogenación catalítica del carbón. Bergius concibió un método, el procedimiento Bergius, para realizar la conversión del hidrógeno en petróleo, y para ello procedió a calentar una mezcla de polvo de carbón en aceite, junto con hidrógeno sometido a presión como catalizador. El hidrógeno es separado, y el producto se destila para proporcionar gasolina.
 

Este procedimiento de licuefacción del carbón fue mejorado por Bosch y sería muy utilizado por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Luego en 1948 ya en la Argentina, Bergius entra en contacto con Perón y planifican un emprendimiento en Rio Turbio.

Desarrolló además diversos métodos para poder obtener azúcares de la madera y para la obtención de fenol.
A raíz de la derrota alemana en la II Guerra Mundial se estableció primero en Madrid y luego en Buenos Aires. Compartió el premio Nóbel de Química en 1931 con Karl Bosch.

 

Otras Investigaciones científicas

Contribuyó de manera muy importante al desarrollo en su país de la industria química de síntesis. Creó un procedimiento para producir carburantes por hidrogenación del carbón a elevadas temperaturas y presiones. Más tarde desarrolló, también con éxito, un método de obtención de alimentos hidro carbonados basado en el tratamiento del aserrín con ácido clorhídrico; el producto fue muy utilizado como forraje en las granjas alemanas en épocas de escasez. Existe la historia que la población alemana también debió comer este alimento sintético para poder sobrevivir a finales de la II Guerra

Historia de la jalea real:

El primer hombre en investigar la jalea real fue Bergius, en 1933 analiza esta sustancia y ante la complejidad que revestía decidió abandonar la labor. Pero posteriormente se decidió a probarla y comprobó que los resultados fueron sorprendentes, obtuvo a sus 50 años un gran dinamismo y una especie de evolución sexual.
 

En 1938, el francés Maurice Boyer de Belvefer llevó a cabo un estudio científico y metódico sobre la jalea real. Experimentó durante años con perros, gatos y cerdos tratando de descubrir si los efectos serían benignos para los humanos. Las conclusiones determinaron que los animales se volvieron más enérgicos y entonces decidió probar con sí mismo y su familia obteniendo resultados favorables.
 

Más allá de estos dos antecedentes, el Papa Pío XII fue quien hizo popular el consumo de la jalea real tras probar él mismo luego de que su médico se lo recetase y los resultados fuesen favorables. La noticia rápidamente fue publicada y por ello los efectos de la jalea real cobraron fama mundial. Sin embargo, se produjo una desilusión entre los consumidores porque los resultados no eran los esperados. La explicación data en el elevado costo que tenía la sustancia, lo que obligaba al consumo de una pequeña dosis. Y algo fundamental, no se tuvo en cuenta la degradación que sufría la jalea apenas era extraída ni la necesidad de conservarla en frío.
 

Este descrédito significó una recaída para la jalea real, que tardó mucho tiempo en levantarse.

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